miércoles, 6 de marzo de 2019
Cúmulos
Hoy es uno de esos días,en los que sientes cúmulos de cosas que te sobrepasan. Ya no hablo solo del puto dolor menstrual que se me clava dentro, que me agarra los ovarios con fuerza como unas tenazas para después soltármelos (a los que no podéis empatizar con ello o decís que la regla no es para tanto, imaginad que os agarran los huevos con fuerza y después os los sueltan y así ad infinitum... entenderéis).
No. No quiero hablar solamente de dolores menstruales, quiero hablar de cosas que se marchitan, de sentimientos que se resecan... De faltas, de lo que no está. De cómo la ausencia de ciertas cosas también acaba por cansar a un corazón, de manera inevitable. De cómo la frustración continua por la irrealización de un hecho que se sigue para no lograrse una y otra vez, es como una manchita que se convierte en manchurrón para luego convertirse en una enorme mugre que no desaparece ni aunque la frotes con el mejor detergente. De ese tipo de cosas.
Hay un hecho que es innegable. Aunque intentemos hacer la vista gorda ante ciertas cosas que pasan, lo cierto es que siguen ahí. Siempre se intenta poner solución, un parche para solventarlo, claro. Pero como su nombre indica es solo eso, un parche. Eso no resuelve el problema, quizá solo momentáneamente... Pero con el tiempo regresa y cada vez es peor. Aumenta el cansancio, aumenta la frustración, y llega un punto en que piensas si en realidad el problema es que estás intentando un imposible, y por eso no hay manera.
Sencillamente, en la vida hay veces en las que por más que intentemos resolver cualquier tipo de conflicto que se nos ponga en el camino, bien sea por amor, por buena intención, o por pura necesidad biológica, hay veces que la respuesta es tan sencilla que no acertamos a atinar, quizá porque precisamente es dolorosamente evidente: no se puede.
Y la vida es demasiado corta como para andar intentando calzarte un zapato que en realidad no es de tu talla por más que te embadurnes el pie en mantequilla, o que por más que intentes pensar que te va, no es de tu rollo para nada.
He dicho.
martes, 22 de enero de 2019
San Martín
Y llegó, por fin, el gran día. Por fin mi venganza se llevaría a cabo. Por fin podría tomarme mi revancha por todo lo que había pasado, y llevaba rumiándose en mi interior como si no hubiera mañana desde que el cerdo empezó con sus andanzas.
Sí, pequeño, a todos los cerdos les llega su San Martín.
El tuyo se había postergado demasiado, pero al fin llegó tu hora. Te veo sentado en una silla, con las manos atadas a la espalda, un esparadrapo en la boca, delante de ti una mesa llena de suculentas viandas que cualquiera devoraría gustoso, sobre todo tú, claro, el cerdo mayor. Todo está preparado, aún duermes inconsciente, pero pronto despertarás... y desearás no haberlo hecho.
Impregno de alcohol un trozo de tela y lo pongo debajo de tu nariz.
-Despierta ya, puta bola de sebo.-Digo suavemente, pero con crueldad.
Abres los ojos y miras a tu alrededor, parpadeando ante la luz, me miras como si no supieras bien lo que sucede, como si no te creyeras la situación, como si en realidad eso no estuviera pasando, como si... ¡No! ¿Cómo voy a ser yo la que está ahí delante de ti?
Te miro con una sonrisa que lo dice todo...
Avanzo hacia ti nuevamente y te miro a los ojos, coloco la punta de mis dedos sobre el extremo del esparadrapo, y con la mano que me queda libre saco un cuchillo bien afilado:
-Como se te ocurra gritar cuando te quite esto, te rajo desde la boca hasta el ombligo, amorfo saco de grasa-le susurro.
Él asiente, asustado, y le quito la cinta con un tirón rápido. Emite un leve quejido, y luego me mira con ojos suplicantes:
-Por favor, desátame, sácame de aquí, hablemos de lo que ha pasado...
Niego con la cabeza y lo miro con falsa compasión:
-No, no, no, no. No pienso hacerlo, cerdito. Ya has tenido bastante tiempo para arrepentirte, para meditar, para cambiar, pero no puedo consentir que sigas haciendo lo que haces. Ya basta-mi sonrisa inicial se torna en cara seria.-Así que, he decidido preparar este suculento banquete para que finalmente te hartes de comer, ya que te gusta tanto.
El gordo mira hacia el suelo, y murmura:
-La verdad es que no tengo mucho apetito.
Me acerco a él rápidamente agarrándole la cara.
-Esa no es la respuesta que quería oír.
Le meto una galleta de chocolate en la boca y le obligo a masticarla.
-Si aprecias un poco tu vida, te aconsejaría comer como si no hubiera un mañana.
Le desato las manos para que tenga voluntad de atracarse, pero sigo vigilándole cuchillo en mano.
-Las puertas están bien aseguradas y aquí no hay cobertura... La verdad, sinceramente dudo de que te llegue a escuchar alguien, pero te estoy vigilando, capullo. ¡Empieza a comer!-le exhorto, mientras alzo el cuchillo con esto amenazador.
...Y empieza. Vaya que si empieza. Es que por más asustado que esté, ¿quién podría negarse a esas exquisiteces? Surtidos de patés, carnes deliciosas, quesos de buena calidad, infinidades de pasteles y dulces... Vamos, que casi siento una punzada de hambre en el estómago al ver tanta comida, pero esa está reservada para mi invitado especial.
El volumen de comida va disminuyendo poco a poco, y él empieza a hacer gestos de estar harto de comida, hasta que dice que no puede más.
Me acerco a él.
-¿Que no puedes más, dices? Vaya, vaya... Pues qué raro, porque no es esa la impresión que das cuando te comes todo lo que no es tuyo, maldito abusón-le digo, alzando la voz y pegándole una patada en la barriga.
Aúlla de dolor, ya que está recién comido y ha sido un golpe bastante fuerte, y murmura un casi inaudible: "lo siento".
Le abofeteo con todas mis fuerzas .
-¿QUE LO SIENTES? YA ES TARDE PARA ESO, GILIPOLLAS. HA LLEGADO TU HORA. VOY A HACER CHORIZOS CON TUS ASQUEROSAS TRIPAS DESGRACIADO.-grito.
Me mira con cara de horror, y levanto el cuchillo con intención de rajarle toda la barriga, apoyándolo en su esternón. Lo clavo levemente. Veo su frente perlada por el sudor, su enorme vientre hinchándose y deshinchándose, y finalmente se desmaya, dejando caer la cabeza sobre el pecho. Pues sí que tiene huevos el tío...
Ante esa inesperada situación barajo mis opciones... "Podría llevarlo a una granja y los cerdos se lo comerían entero, ya se sabe que si no hay cuerpo no hay delito...Nah, demasiado típico quizá"
Muevo la cabeza y pienso en otra cosa.
"Podría llevármelo de aquí... Si, me lo voy a llevar, creo que ya ha vivido una experiencia bastante horrible como para volver a comportarse de esa forma... No sé... Bueno, por si acaso será mejor que lo prepare"
Suspiro resignada, meto su cuerpo con cuidado (y con mucha dificultad) en un saco, noto que aporrean la puerta... El corazón empieza a latirme con rapidez, esto es muy extraño, ¿me habrá seguido alguien? He tenido mucho cuidado...
Abro la puerta, es un señor con rostro curtido y aspecto campechano.
-Buenos días señora, nos han comunicado que aquí había un buen ejemplar para la feria de ganado... Venimos a recogerlo, necesitamos la mejor carne para las hamburguesas de los invitados, ya sabe...
Abro mucho los ojos, no me lo puedo creer, solo una persona más sabía mi plan. Sonrío en mi fuero interno.
El hombre añade, susurrando:
-No se preocupe señora, que ya estamos al tanto. Nadie se enterará de esto.
Asiento con la cabeza y señalo al bulto de la silla.
-Pues ahí lo tiene.
Entra con un compañero, y se disponen a agarrarlo.
-Eso sí, tengan cuidado...Este ejemplar es particularmente pesado.
martes, 11 de diciembre de 2018
Rabia que se calla
Quieres gritar, pero no puedes. Sientes puñaladas en lo más hondo de tu garganta, que te impiden desahogarte, liberar toda la rabia, gritar por el escozor que aún te infligen las heridas del pasado, que no por quedar atrás duele menos. Cada vez que recuerdas es una cucharada de sal y vinagre que hace que arda intensamente la poca herida que quedaba tras la costra.
"No te hurgues, no te hurgues... " Pero lo haces. Niñata gilipollas.
Tragas y te duele, llorar te duele, pensar en el mero hecho de discutir ya te duele. Demasiado cansada para hablar, demasiado dolorida físicamente para gritar.
Diluye la rabia en forma de lágrimas, deja que se escurra y haga surcos por tu cara, deja que se vaya. Llora mi niña, llora, deja que la tristeza te acoja en su lánguido abrazo de calidez y sal.
Los días pesan, los momentos pesan. En tu piel, en las marcas de tu cara que se acentúan cada día, en tus canas, en tu vida. No por ir hacia delante por la inercia de la rutina que te empuja te parece que el futuro sea más esperanzador: hoy no, ahora no.
Estás en tu derecho de amargarte, por supuesto... ¿Quién osa ser juez, para decidir qué está bien y qué no?
Acógeme en tu seno, burbuja de agua y sal, hasta que mi rabia se vaya, hasta que deje de llorar. Rabia que se derrama en un torrente cálido, amargura creciente que se marchitará hasta morir, y dejar que una nueva flor ocupe su lugar.
sábado, 12 de noviembre de 2016
Lágrimas ilógicas
Se marchó, dando un fuerte portazo que me hizo pegar un respingo. Cerré los ojos, conteniendo el impulso de llorar que me entró "no llores, no llores, no llores, no merece la pena" me repetía una y otra vez, intentando recuperar el aliento. Miré la mesa de cristal... Bueno, lo que había sido la mesa de cristal, que estaba en el suelo hecha añicos. Con dedos temblorosos, cogí la caja de Ducados que había sobre el sofá. Extraje un cigarrillo, accioné mi encendedor, encendí el cigarro y empecé a fumar compulsivamente, dando violentas caladas casi desesperadas ¿Qué más daba ya todo? ¿Qué más daba, si además del hígado me empezaba a joder los pulmones? Total, ya estaba acabada. Una lágrima resbaló inevitablemente por mi mejilla, al tiempo que recordaba lo que él me había dicho, sus duras y tristemente ciertas palabras.
"Estás loca" había dicho, mirándome con sus ojos enfurecidos, llenando de fría cólera cada sílaba."Esa inestabilidad tuya va a matarme, y ya no lo soporto mas. No puedo ni quiero intentar entenderte ya"
Cuando lo dijo intenté retenerle, decirle que estaba pasando por una mala época, que era transitorio.
"¡MENTIRA!" bramó, desquiciado, por primera vez en toda nuestra relación dando un fuerte golpe en la mesa de cristal con los puños."Ya has pasado por muchas malas épocas, ya he aguantado bastante tiempo. Te destruyes y me destruyes. No puedo más." Arrojó algo en mi regazo."Hemos terminado. Esta ha sido la gota que ha colmado el vaso. Avisa a un amigo para que venga a recoger tus cosas a mi casa. Lo siento, pero ya no puedo más."
Y sin más, se marchó. Apreté aquello blando que había depositado en mi regazo: el pequeño peluche que le regalé al principio de nuestra relación. Sin duda era el final. Rebusqué en mi bolso y miré con tristeza los resultados de las pruebas que me habían hecho... El diagnóstico era claro: depresión aguda con leve grado de esquizofrenia.
Pero ya no importaba. Tomé un par de pastillas para tranquilizarme. Lo más obvio hubiera sido que me disculpara, entendiera mis razones por fin, le enseñara el diagnóstico, me abrazara y me apoyara... Pero para una vez que realmente la necesitaba, había fallado la lógica, que había sido derrotada por una lágrima. Las últimas que derramaría en su presencia.
miércoles, 16 de marzo de 2016
Yo contra los convencionalismos (entrada furiosa)
Vivimos en una sociedad hipócrita.
Pero eso no es ninguna novedad.
Partiendo de la base de que "vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor mientras la violencia se practica a plena luz del día."
Eso para empezar...
En esta línea, resulta irónico, el sumum de la incoherencia que se vea como algo normal, o incluso hasta lógico y comprensible que le seas infiel a tu pareja. No está bien desde el punto de vista ético, vale. Pero es hasta en cierto modo comprensible sea por los motivos que sean: no se encuentra bien porque su pareja no le llena y no le da lo que necesita. Y más o menos se tolera. Claro que sí, ole.
El caso es que es algo que está digamos medianamente aceptado. Y ahora viene la parte divertida: ¿qué pasa cuando le dices al mundo por ejemplo, que tienes dos parejas, a las que amas mucho, que lo saben, que se conocen y que se respetan? ¿Eh? Bueno pues las reacciones son diversas... pero la gran mayoría niega con la cabeza, te trata de locx, te dice que eso no puede ser, que va a reventar por algún lado, que eso es una época pasajera, que aún no sabes lo que quieres, que si eso lo dices porque aún no has encontrado a la persona adecuada...
De acuerdo. No es fácil. De acuerdo que es un camino complicado. Pero es completamente y totalmente posible. Sí.
¿Y lo a gusto que se está sabiendo que tienes una relación totalmente ética sin esconderte por ahí y sin engañar a nadie? ¿Y lo que mola esa libertad de poder hacer lo que quieras dentro de un comportamiento ético y responsable? ¿Y lo agradable que es pensar que tu vida está llena de personas maravillosas que cada una a su manera te aportan muchísimo?
Pero no, lo raro es esto señores. Y lo normal es lo otro. Y lo peor es que dentro de una sociedad como esta con modelos arcaicos impuestos desde pequeños y demás no queda otra que conformarse, o si no eso, resignarse, y luchar poco a poco porque las cosas cambien.
No critico el resto de opciones(bueno, la monogamia no consensuada no es que me haga mucha gracia): todas son válidas y tienes que escoger la que mejor te haga sentir. O cambiar. O desandar lo andado. Lo que te nazca. Pero por favor lee, conoce, pregunta bien antes de criticar a la ligera...
Porque claro, una se harta. Una se harta de miradas de lástima, de que si sobras, de que si esto y que si lo otro. ¡Que no! Que por supuesto que hay problemas porque TODAS las relaciones los tienen. Y si bien estos son de índole distinta... haberlos haylos. No es un camino de rosas es cierto. Y lo he pasado mal y lo seguiré pasando como parte del proceso de mi aprendizaje en esta vida.
Porque nadie nace sabiendo y no podemos culpar a los demás ni a nosotros mismos de no saber andar por un camino desconocido.
Pero pesa mucho menos la tristeza cuando sabes que estás en el camino que quieres estar.
"Existe una diferencia entre conocer el camino y andar el camino."
Pues yo lo conocía. Y por fin lo estoy andando. Y no me avergüenzo porque mil veces peor era la sensación de asfixia de querer hacerlo y no poder.
Porque en mi camino mando yo y me tiene que parecer bien A MÍ. Y solo yo puedo juzgarme. Paz a todos. Y a las serpientes que acechan rogando que algo salga mal, que se cuiden de los cuchicheos y que sigan por ahí criticando y colgando etiquetas que al parecer es lo que mejor se les da.
He dicho.
miércoles, 9 de marzo de 2016
Encrucijada
Opciones. Expectativas. Deseos. Derechos.
Qué puedo hacer, qué puedo esperar, qué puedo tener, a qué puedo aspirar...
Son cosas que hay que plantearse continuamente en ciertas situaciones, que se complican con el paso del tiempo.
Sobre todo cuando no se parte de un punto claro. Eso genera posibilidades, genera algo que podía, que podría ser, algo que quedó difuminado, algo que al final no.
Y te das cuenta que por más que intentes aceptar las cosas,hay situaciones con las que no puedes. Te cuesta. Claro, porque te rebelas. Porque en realidad no quieres que sea así. Y vives en un continuo conflicto contigo misma. Y sufres, mucho. Hasta que llega un día en que te miras al espejo y ves tus ojos enrojecidos por el llanto. Y en ese momento resuena tus oídos las palabras de una sabia mujer: "nadie merece que tú seas infeliz"
Porque no. Porque amar no es suficiente si se parte de la base de que algo nos hace daño. Y no estamos en este mundo para sufrir, aunque la sociedad o los hechos traten de convencernos de lo contrario poniéndonos continuamente en contra de nosotros mismos en lugar de que nos aceptemos como seres perfectos y únicos que somos.
Merecemos estar bien, sentirnos a gusto con nuestras circunstancias. Al menos en la medida de lo posible que la vida nos permita. No debemos conformarnos simplemente porque amamos y "eso lo puede todo". No mis señores, eso no basta. Hay cosas que, por más que lo intentes no pueden ser, aunque te cejes y te empeñes en ello. Hubo algo que no se hizo bien, no fue de la manera correcta, ni del modo. No estoy bien, la verdad y me siento perdida.
No obstante también sé que este es el camino que escogí, y que sabía que no sería fácil recorrerlo y de hecho está siendo muy sufrido y complicado.
Pero una cosa es saber que el camino es duro y aun así arriesgarse a seguir andando sabiendo su dificultad de antemano, y otra (bastante distinta, a mi entender) es andarlo tranquilamente sin ver ningún obstáculo, confiarse disfrutando del camino y de repente toparse con un enorme zarzal que hace replantear la ruta por otro sitio. Y se rompe tu ruta, se trastoca tu itinerario, todo se enrevesa y se complica, y es un lastre que arrastras, y que por tu bien debes soltar.
Es complicado gestionar las emociones. No somos ordenadores, no somos máquinas. No está en nuestro interior matematizar las cosas por defecto, porcentajear los sentimientos.
A lo que quiero llegar es que si hubiera sabido antes de empezar a caminar cómo era el sendero propuesto en realidad, cuáles las zarzas y cuales las hermosas zonas verdes de atravesar, esto no habría tenido que pasar. Pero ha pasado, pasó, y no se puede dar vuelta atrás.
Así pues, he llegado a este punto del camino, a esta encrucijada. Me paro, me siento. Respiro aire fresco y contemplo el paisaje. Analizo. Las heridas me duelen, y las situaciones son complejas. Reevalúaré los daños, las cicatrices. Toca meditar. Reflexionar conmigo misma sobre lo que hago y cómo lo hago. Sobre lo que es y lo que no es, lo que pasa y lo que no pasa. Lo que podrá ser.
Es tiempo de decidir, y he de hacerlo sabiamente y con cabeza. Debo ser Titánide. Dejar de lado el corazón, este pobre imbécil tan magullado al que a veces le cuesta ser objetivo.
Debo plantearme las siguientes preguntas:
¿Estás dispuesta a aceptar la situación actual? ¿Crees que de verdad lo merece?¿Crees que, a pesar de todo lo que has pasado, hay que seguir adelante con esto? ¿Podrás borrar de tu corazón y de tu cabeza o al menos ignorar esos fantasmas de expectativas y ese resentimiento por una situación que se pudo evitar y no se evitó? ¿Puede un corazón herido demasiadas veces, curarse y renacer brillante y nuevo como aquel fénix que renació en el arrebol?
Muchas preguntas, sólo dos posibilidades. Y la pesada carga de decidir qué es lo mejor para mí, pues al fin y al cabo yo y solo yo seré mi única compañera de viaje. Y al fin y al cabo, si no me quiero yo, si no me preocupo yo por mí... ¿Quién lo hará?
domingo, 21 de febrero de 2016
Incontenible
Las cosas, los sentimientos las emociones, están destinados a fluir... a dejarse llevar, a mantener un equilibrio natural, por más que se salgan de la norma. Y cuanto más pasa el tiempo, ese fluido amplia su caudal y su cauce.
En primer momento todo es fácil de llevar. Pero cuando quieres darte cuenta, ese torrente que empezaba con fuerza se ha convertido en un río poderoso sin destino definido, ¿será un afluente? ¿irá a parar al mar? todo puede ser que incluso quede contaminado, ¿quién sabe?
Es fácil contener una pequeña corriente de agua cuando apenas nace. Es fácil crear un embalse, es fácil... Al principio, todo es fácil. Pero después inevitablemente al fluir, al crecer, todo es más difícil de contener. Y por más que el río trate de tolerar los agentes externos impuestos puede romper diques, puede llevarse por delante lo que sea que le coarte. Porque es así, porque es su naturaleza, y porque eso no lo puede cambiar nadie. La esencia puede intentar adaptarse, pero siempre va a permanecer inalterable.
No obstante... Es posible aguantar, es posible drenar, es posible trasvasar, es posible tratar de limitar el fluir. Pero también hay que tener en cuenta a la hora de adoptar medidas que los ríos enferman si se llenan de toxicidad, y se desatan con furia cuando tratan de contenerse, o de ser contenidos por algo.
Y por eso, es importante que fluyan con total libertad y tranquilidad.
Como lo que son, como deben ser. Seguir su curso natural, independientemente de si su forma es distinta a la de los demás.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
