sábado, 12 de noviembre de 2016

Lágrimas ilógicas

Se marchó, dando un fuerte portazo que me hizo pegar un respingo. Cerré los ojos, conteniendo el impulso de llorar que me entró "no llores, no llores, no llores, no merece la pena" me repetía una y otra vez, intentando recuperar el aliento. Miré la mesa de cristal... Bueno, lo que había sido la mesa de cristal, que estaba en el suelo hecha añicos. Con dedos temblorosos, cogí la caja de  Ducados que había sobre el sofá. Extraje un cigarrillo, accioné mi encendedor, encendí el cigarro y empecé a fumar compulsivamente, dando violentas caladas casi desesperadas ¿Qué más daba ya todo? ¿Qué más daba, si además del hígado me empezaba a joder los pulmones? Total, ya estaba acabada. Una lágrima resbaló inevitablemente por mi mejilla, al tiempo que recordaba lo que él me había dicho, sus duras y tristemente ciertas palabras.

"Estás loca" había dicho, mirándome con sus ojos enfurecidos, llenando de fría cólera cada sílaba."Esa inestabilidad tuya va a matarme, y ya no lo soporto mas. No puedo ni quiero intentar entenderte ya"

Cuando lo dijo intenté retenerle, decirle que estaba pasando por una mala época, que era transitorio.

"¡MENTIRA!" bramó, desquiciado, por primera vez en toda nuestra relación dando un fuerte golpe en la mesa de cristal con los puños."Ya has pasado por muchas malas épocas, ya he aguantado bastante tiempo. Te destruyes y me destruyes. No puedo más." Arrojó algo en mi regazo."Hemos terminado. Esta ha sido la gota que ha colmado el vaso. Avisa a un amigo para que venga a recoger tus cosas a mi casa. Lo siento, pero ya no puedo más."

Y sin más, se marchó. Apreté aquello blando que había depositado en mi regazo: el pequeño peluche que le regalé al principio de nuestra relación. Sin duda era el final. Rebusqué en mi bolso y miré con tristeza los resultados de las pruebas que me habían hecho... El diagnóstico era claro: depresión aguda con leve grado de esquizofrenia.

Pero ya no importaba. Tomé un par de pastillas para tranquilizarme. Lo más obvio hubiera sido que me disculpara, entendiera mis razones por fin, le enseñara el diagnóstico, me abrazara y me apoyara... Pero para una vez que realmente la necesitaba, había fallado la lógica, que había sido derrotada por una lágrima. Las últimas que derramaría en su presencia.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Yo contra los convencionalismos (entrada furiosa)



Vivimos en una sociedad hipócrita.
Pero eso no es ninguna novedad.
Partiendo de la base de que "vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor mientras la violencia se practica a plena luz del día."
Eso para empezar...
En esta línea, resulta irónico, el sumum de la incoherencia que se vea como algo normal, o incluso hasta lógico y comprensible que le seas infiel a tu pareja. No está bien desde el punto de vista ético, vale. Pero es hasta en cierto modo comprensible sea por los motivos que sean: no se encuentra bien porque su pareja no le llena y no le da lo que necesita. Y más o menos se tolera. Claro que sí, ole.

 El caso es que es algo que está digamos medianamente aceptado. Y ahora viene la parte divertida: ¿qué pasa cuando le dices al mundo por ejemplo, que tienes dos parejas, a las que amas mucho, que lo saben, que se conocen y que se respetan? ¿Eh? Bueno pues las reacciones son diversas... pero la gran mayoría niega con la cabeza, te trata de locx, te dice que eso no puede ser, que va a reventar por algún lado, que eso es una época pasajera, que aún no sabes lo que quieres, que si eso lo dices porque aún no has encontrado a la persona adecuada...

De acuerdo. No es fácil. De acuerdo que es un camino complicado. Pero es completamente y totalmente posible. Sí.

¿Y lo a gusto que se está sabiendo que tienes una relación totalmente ética sin esconderte por ahí y sin engañar a nadie? ¿Y lo que mola esa libertad de poder hacer lo que quieras dentro de un comportamiento ético y responsable? ¿Y lo agradable que es pensar que tu vida está llena de personas maravillosas que cada una a su manera te aportan muchísimo?

Pero no, lo raro es esto señores. Y lo normal es lo otro. Y lo peor es que dentro de una sociedad como esta con modelos arcaicos impuestos desde pequeños y demás no queda otra que conformarse, o si no eso, resignarse, y luchar poco a poco porque las cosas cambien.

No critico el resto de opciones(bueno, la monogamia no consensuada no es que me haga mucha gracia): todas son válidas y tienes que escoger la que mejor te haga sentir. O cambiar. O desandar lo andado. Lo que te nazca. Pero por favor lee, conoce, pregunta bien antes de criticar a la ligera...

Porque claro, una se harta. Una se harta de miradas de lástima, de que si sobras, de que si esto y que si lo otro. ¡Que no! Que por supuesto que hay problemas porque TODAS las relaciones los tienen. Y si bien estos son de índole distinta... haberlos haylos. No es un camino de rosas es cierto. Y lo he pasado mal y lo seguiré pasando como parte del proceso de mi aprendizaje en esta vida.

Porque nadie nace sabiendo y no podemos culpar a los demás ni a nosotros mismos de no saber andar por un camino desconocido.

Pero pesa mucho menos la tristeza cuando sabes que estás en el camino que quieres estar.

"Existe una diferencia entre conocer el camino y andar el camino."

Pues yo lo conocía. Y por fin lo estoy andando. Y no me avergüenzo porque mil veces peor era la sensación de asfixia de querer hacerlo y no poder.

Porque en mi camino mando yo y me tiene que parecer bien A MÍ. Y solo yo puedo juzgarme. Paz a todos. Y a las serpientes que acechan rogando que algo salga mal, que se cuiden de los cuchicheos y que sigan por ahí criticando y colgando etiquetas que al parecer es lo que mejor se les da.

He dicho.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Encrucijada


Opciones. Expectativas. Deseos. Derechos.
Qué puedo hacer, qué puedo esperar, qué puedo tener, a qué puedo aspirar...
Son cosas que hay que plantearse continuamente en ciertas situaciones, que se complican con el paso del tiempo.

Sobre todo cuando no se parte de un punto claro. Eso genera posibilidades, genera algo que podía, que podría ser, algo que quedó difuminado, algo que al final no.

Y te das cuenta que por más que intentes aceptar las cosas,hay situaciones con las que no puedes. Te cuesta. Claro, porque te rebelas. Porque en realidad no quieres que sea así. Y vives en un continuo conflicto contigo misma. Y sufres, mucho. Hasta que llega un día en que te miras al espejo y ves tus ojos enrojecidos por el llanto. Y en ese momento resuena tus oídos las palabras de una sabia mujer: "nadie merece que tú seas infeliz"

Porque no. Porque amar no es suficiente si se parte de la base de que algo nos hace daño. Y no estamos en este mundo para sufrir, aunque la sociedad o los hechos traten de convencernos de lo contrario poniéndonos continuamente en contra de nosotros mismos en lugar de que nos aceptemos como seres perfectos y únicos que somos.

Merecemos estar bien, sentirnos a gusto con nuestras circunstancias. Al menos en la medida de lo posible que la vida nos permita. No debemos conformarnos simplemente porque amamos y "eso lo puede todo". No mis señores, eso no basta. Hay cosas que, por más que lo intentes no pueden ser, aunque te cejes y te empeñes en ello. Hubo algo que no se hizo bien, no fue de la manera correcta, ni del modo. No estoy bien, la verdad y me siento perdida.

No obstante también sé que este es el camino que escogí, y que sabía que no sería fácil recorrerlo y de hecho está siendo muy sufrido y complicado.

Pero una cosa es saber que el camino es duro y aun así arriesgarse a seguir andando sabiendo su dificultad de antemano, y otra (bastante distinta, a mi entender) es andarlo tranquilamente sin ver ningún obstáculo, confiarse disfrutando del camino y de repente toparse con un enorme zarzal que hace replantear la ruta por otro sitio. Y se rompe tu ruta, se trastoca tu itinerario, todo se enrevesa y se complica, y es un lastre que arrastras, y que por tu bien debes soltar.

Es complicado gestionar las emociones. No somos ordenadores, no somos máquinas. No está en nuestro interior matematizar las cosas por defecto, porcentajear los sentimientos.

A lo que quiero llegar es que si hubiera sabido antes de empezar a caminar cómo era el sendero propuesto en realidad, cuáles las zarzas y cuales las hermosas zonas verdes de atravesar, esto no habría tenido que pasar. Pero ha pasado, pasó, y no se puede dar vuelta atrás.

Así pues, he llegado a este punto del camino, a esta encrucijada. Me paro, me siento. Respiro aire fresco y contemplo el paisaje. Analizo. Las heridas me duelen, y las situaciones son complejas. Reevalúaré los daños, las cicatrices. Toca meditar. Reflexionar conmigo misma sobre lo que hago y cómo lo hago. Sobre lo que es y lo que no es, lo que pasa y lo que no pasa. Lo que podrá ser.

Es tiempo de decidir, y he de hacerlo sabiamente y con cabeza. Debo ser Titánide. Dejar de lado el corazón, este pobre imbécil tan magullado al que a veces le cuesta ser objetivo.

Debo plantearme las siguientes preguntas:

¿Estás dispuesta a aceptar la situación actual? ¿Crees que de verdad lo merece?¿Crees que, a pesar de todo lo que has pasado, hay que seguir adelante con esto? ¿Podrás borrar de tu corazón y de tu cabeza o al menos ignorar esos fantasmas de expectativas y ese resentimiento por una situación que se pudo evitar y no se evitó? ¿Puede un corazón herido demasiadas veces, curarse y renacer brillante y nuevo como aquel fénix que renació en el arrebol?

Muchas preguntas, sólo dos posibilidades. Y la pesada carga de decidir qué es lo mejor para mí, pues al fin y al cabo yo y solo yo seré mi única compañera de viaje. Y al fin y al cabo, si no me quiero yo, si no me preocupo yo por mí... ¿Quién lo hará?

domingo, 21 de febrero de 2016

Incontenible


Las cosas, los sentimientos las emociones, están destinados a fluir... a dejarse llevar, a mantener un equilibrio natural, por más que se salgan de la norma. Y cuanto más pasa el tiempo, ese fluido amplia su caudal y su cauce.

En primer momento todo es fácil de llevar. Pero cuando quieres darte cuenta, ese torrente que empezaba con fuerza se ha convertido en un río poderoso sin destino definido, ¿será un afluente? ¿irá a parar al mar? todo puede ser que incluso quede contaminado, ¿quién sabe?

Es fácil contener una pequeña corriente de agua cuando apenas nace. Es fácil crear un embalse, es fácil... Al principio, todo es fácil. Pero después inevitablemente al fluir, al crecer, todo es más difícil de contener. Y por más que el río trate de tolerar los agentes externos impuestos puede romper diques, puede llevarse por delante lo que sea que le coarte. Porque es así, porque es su naturaleza, y porque eso no lo puede cambiar nadie. La esencia puede intentar adaptarse, pero siempre va a permanecer inalterable.

No obstante... Es posible aguantar, es posible drenar, es posible trasvasar, es posible tratar de limitar el fluir. Pero también hay que tener en cuenta a la hora de adoptar medidas que los ríos enferman si se llenan de toxicidad, y se desatan con furia cuando tratan de contenerse, o de ser contenidos por algo.

Y por eso, es importante que fluyan con total libertad y tranquilidad.

Como lo que son, como deben ser. Seguir su curso natural, independientemente de si su forma es distinta a la de los demás.


lunes, 28 de diciembre de 2015

El libro de Sombra (o como sentir un montón de emociones contrapuestas que se concentran en un libro genial)


Ante todo tengo que decir que: "si tú eres Sombra, yo seré Secuoya." :p

Generalmente no se me ocurriría hacer entradas en mi blog acerca de libros. Y me ha nacido la idea de escribir algo sobre este nada más terminarlo porque...porque me ha ganado.

En primer lugar porque su autor, aparte de escribir fenomenal  (es así y no lo digo porque sea tan afortunada de conocerlo) ha sabido juntar ciertos momentos del libro de cierta tensión y de todo lo contrario con unas canciones muy buenas que te hacen adentrarte aún más en la historia, en los momentos de los protagonistas, en sus recuerdos...

Y en segundo lugar y no menos importante por la historia en si. Porque es una manera sobresaliente de continuar con lo empezado en el libro anterior. El Ivo hierático, valioso y temerario da paso a un Sombra fascinante y sorprendente.

Para mi ha sido toda una experiencia, ha sido como tomar un plato que tuviera una explosiva mezcla de sabores... con sus amargos, sus dulces, sus ácidos... Este libro es una mezcla de todo eso. La agresividad, todo lo malo que el ser humano lleva dentro mezclados con ciertos momentos de más ternura, y con ese... mortal estupendo que da nombre al libro. Sombra me ha enamorado. Sin duda. Aquí comparto una preciosa canción que me emociona al recordar cierto pasaje del libro... Sombra, me has ganado. Y querido autor, me quito el sombrero: ABSOLUTAMENTE RECOMENDABLE.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Samba


Estaba sentada, mientras miraba a esas morenas y desmpapanantes chicas con minivestidos moverse al ritmo de lo que parecía ser samba... cómo no: samba, si estábamos en la caseta de Brasil, qué iba a sonar, qué iban a bailar... pero la caipirinha me había atontado un poco el cerebro.

Así pues, seguí bebiendo ensimismada sin prestar atención a la conversación que tenían las dos chicas con las que me había animado a salir al final, después de unos cuantos días encerrada. Me levanté, un poco mareada por el exceso de alcohol de aquella noche para echar un vistazo alrededor y vi a unos chicos llenos de tatuajes y muy depilados que estaban bailando en el centro de la caseta, pero que no paraban de sonreír. Habían atraído la atención de parte de la gente que había reunida que los observaba. No era raro:  la verdad es que lo hacían muy bien y desprendían mucha alegría y contagiaban ganas de bailar por más que no tuvieras ni idea. Bueno, eso era algo típico de las gentes de allí.

Me dirigí hacia la barra con intención de invitar a las chicas a una copa ya que sorprendentemente disponía de bastantes fondos aquella noche, cuando noté que me tocaban el hombro. Y justo en ese momento empezó a sonar un canción bastante conocida en portugués pero que ya tenía sus años. Me giré y me encontré con uno de los chicos que había estado bailando.

-¡Hola blanquita!-me dijo, muy amigable. Yo me reí: sí que era blanquita si me comparaba con él: tan reluciente, tan bronceado, tan tatuado. No me gustaba mucho físicamente, pero había que reconocer que era un chico muy simpático, así que le dije:

-¡Hola, morenito! Bailas muy bien.

-¿Tú sabes bailar samba?-me dijo, sin siquiera preguntarme mi nombre ni nada, lo cual me desconcertó un poco.

-La verdad es que no tengo mucha idea...

Me cogió de la mano sin cortarse un pelo.

-¡Venga bonita que te enseño!

Le miré divertida, la verdad es que estaba un poco aburrida... ¡qué más daba una clase de samba gratis! Total no tenía otra cosa mejor que hacer...

-¡Está bien!

El chico sonrió más aún y me arrastró a la pista de baile. Se acercó mucho a mí, agarrándome de la cintura, y me dijo:

-Esto es muy fácil, es sobre todo ritmo y mover los pies...

Intentaba copiar sus movimientos, pero él tenía demasiada gracia para mi torpeza en aquel momento.

-¡Ay, qué difícil es esto!-me lamenté, mientras me perdía tratando de seguir sus pasos.

-¡No mires mis pies!-me dijo, subiéndome la cara.-Mírame y déjate llevar.

Yo le miré a esa cara sonriente, de dientes perfectamente blancos y ojos oscuros y lo intenté. Noté la música fluir y me dejé llevar y todo fue mejor.

Como todo en esta vida, cuando te tranquilizas es cuando te desbloqueas, empiezas a soltarte y avanzas.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Ígnea envoltura que no quema, aliento abrasador que no derrite, fuerza increíblemente cálida, protección, mano que sostiene la mía, amor.








En resumen... Fénix :)